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Como cada año, el verano es la época en la que el buen tiempo y el calor nos invita a disfrutar de la playa; y las fiestas populares y las txosnas son los que nos invitan a bailar y conocer gente nueva.


Pero las fiestas populares también son conocidas por las diferentes agresiones sexistas que sufren muchas chicas. De hecho, este año, con el comienzo de los San Fermines ya lo hemos podido comprobar.


Y son muchas las situaciones en las que una chica se puede sentir agredida, y para ello no tiene por qué darse el extremo de la violación. Muchas chicas se sienten culpables por no aceptar la invitación a un trago, otras se sienten violentadas porque más de un par de ojos observan su cuerpo y otras se sienten frustradas porque por muchos idiomas que utilicen para decir NO parece ser que muchos no las entienden.


¿Esto por qué ocurre? ¿Solo unos chicos en concreto son los que ejercen esta violencia? ¿Está ésto unido a las formas de ligar?


Bueno, a estas alturas de la historia, los chicos ya sabemos (o deberíamos saber) que vivimos en una sociedad donde los chicos solo por el hecho de serlo tenemos unas cuantas ventajas de más, y que encima estas ventajas o privilegios se disfrutan y se ejercen dentro de la lógica heterosexual.


Y, además, esta manera de entender la sociedad también establece un modelo de sexualidad en concreto. Un modelo que “nos dice” a los chicos que tenemos que ser activos y decididos a la hora de ligar y de tener relaciones sexuales; y a las chicas, por el contrario, “les dice” que tienen que mostrar sumisión y ser pasivas y conquistadas. Y sí, el mito del amor romántico también entra en esta fórmula de seducción sexista; ya que, parece ser, que las chicas también tienen que demostrar “una resistencia pasiva” para “calentar” más a los chicos. Por ello, que hoy en día (y todavía) un “no” sea entendido por muchos como un ¨sí¨.


Esta visión tan sexista de ver la sexualidad, también nos ha hecho creer que la utilización de los genitales y la penetración en cualquier relación sexual son indispensables como fuente de placer. Como consecuencia, muchas chicas se ven obligadas a practicar la penetración aunque no les apetezca y muchos chicos vivimos frustrados porque tenemos que demostrar constantemente nuestra virilidad y poder a través de cualquier acción relacionada con el pene.


Por otra parte, la homofobia también suele ser un elemento presente (sobre todo entre los chicos) a la hora de relacionarnos e incluso ligar. La homofobia entre los chicos también es consecuencia de todo lo mencionado. La necesidad constante de demostrar que única y exclusivamente pensamos, sentimos y actuamos dentro de la lógica heterosexual; y eso no es verdad. Es una máscara, una máscara que nuestro género crea para negar que los deseos no tienen sexo ni género. Esto es lo que nos han contado, como si fuese una verdad absoluta. Aun así, muchos chicos adolescentes tienen deseos o fantasías con otros chicos. Y esto es habitual, y también necesario; ya que nos ayuda a experimentar con nuestra sexualidad entre iguales.



Visto así parece que la responsabilidad de todo esto es exclusivamente de los chicos. Y no es así, ya que las chicas también son responsables de denunciar y acabar con este modelo. La diferencia es que las chicas se están acercando al feminismo, por todos los beneficios que este aporta, y están haciéndole frente a este modelo de sexualidad tan dañino e injusto.


¿Entonces qué pasa con los chicos? ¿Nos estamos acercando al feminismo? ¿O creemos que no nos aporta mucho? ¿Cómo denunciamos estas injusticias?


La verdad, es que el feminismo y el modelo equitativo que plantea nos haría (y nos hace) muy bien a los chicos a la hora de quitarnos presiones sociales y estereotipos que no nos ayudan a ser personas más libres. Ya que nosotros también nos vemos afectados a la hora de mostrar afectividad (sobre todo hacía otros chicos), nos vemos afectados a la hora de emocionarnos, nos vemos afectados a la hora de ligar y/o practicar sexo…Por eso os digo: ¡Las ventajas del feminismo son interminables!


Pero, y a la hora de ligar, ¿cómo ligamos los chicos? ¿Tenemos los chicos recursos personales suficientes para ligar de una manera sana, equitativa y no violenta? ¿Nos atrevemos a experimentar de nuestra sexualidad más allá del modelo heterocentrista o nos provoca rechazo jugar con otros chicos?


Son muchas las respuestas que podríamos plantear frente a estas preguntas. Pero lo que sabemos con exactitud es que ya es hora de que los chicos seamos conscientes de que este modelo tampoco es para nosotros. Que no nos deja ser libres, pero, sobre todo, que en muchas ocasiones no dejamos que las personas que tenemos al lado también lo sean.


Por eso, aquí os dejo unos pequeños consejos para ligar de una manera sana, equitativa y no violenta:




  1. No fijaremos ningún objetivo, el propio juego será el objeto de disfrute y no tendremos prisa.

  2. Cuando rechacen nuestras propuestas, lo aceptaremos y no molestaremos insistiendo. El “NO” es “NO”, así que no le daremos una doble lectura.

  3. Valoraremos nuestro potencial erótico, pero sobre todo interiorizaremos que no le gustamos a todo el mundo.

  4. Estaremos atentos a la comunicación verbal y corporal de las personas con las que estemos ligando. Ya que muchas veces la comunicación no verbal nos da pistas de cómo le estamos haciendo sentir a la otra persona.

  5. Nos abriremos a nuevas posibilidades que antes descartábamos automáticamente, incluyendo nuevas experiencias o propuestas.

  6. No daremos por hecho que la intensidad vaya a ir en aumento.

  7. Daremos valor a lo que hasta ahora hemos considerado como un defecto; la naturalidad, la inseguridad, la timidez, la vergüenza, los nervios, los silencios, etcétera…Teniéndolos constantemente presentes y compartiéndolos con las personas.

  8. Los piropos podrán tener como objetivo estrechar lazos y/o halagar a la persona sinceramente; NUNCA denigrar ni tratar a esta persona como un objeto.

  9. No ocultaremos información relevante que pueda poner en una situación comprometida a la persona con la que estamos ligando.

  10. Si alguien nos molesta u observamos que a alguien le están molestando, intervendremos colectivamente para que eso deje de ocurrir.


Dicho esto, chicos, no olvidéis que tenemos mucho por lo que luchar para acabar con lo que no nos deja ser libres. Así que os invito a que disfrutéis de las fiestas; no como un espacio de poder e imposición, sino como un espacio de juego donde todo el mundo es protagonista; pero sobre todo como un espacio donde se puede construir la libertad colectivamente y desde el feminismo.


Ibai Fresnedo



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