desnudo

No sé ni cuántas pieles nos vestimos a la mañana. Puede parecer que nos levantamos desnudos, pero no es así. Cuando nos despertamos, cuando estamos debajo de la ducha también, tenemos más pieles encima de nuestra piel. Ésto me recuerda que Miren Gaztañaga decía algo parecido, a su manera y forma, en la obra Stereo.



Yo, cuando estoy en la ducha, miro mi cuerpo desnudo, y a veces tengo muy claro cuál es la piel que me viste. Una de ellas es la de ser chico, pero otra es la de ser joven, otra la de haber nacido aquí... Y así, un montón de pieles.

Después de la clase de gimnasia, cuando estamos en la ducha, tampoco estamos desnudos. La piel de ser chico nos viste pero que muy bien, está pegada. Nos miramos unos a otros, y surgen las preguntas en nuestras cabezas, aunque nadie las dice en alto: ¿Pensará el resto que soy gordo? ¿Les importa? Y el típico cuerpo de chico cañón deportista y el mio... No tienen, mucho que ver, ¿no? ¿Y la entrepierna? La mia no es tan grande, no es tan impresionante, no se me nota debajo de los pantalones...

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