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Me lío en esto del amor. O al menos, en ese amor que nos han intentando vender. Y es que parece que estoy en un mar, sentado encima de una tabla, y van viniendo olas, más grandes, más pequeñas, más fuertes. Algunas me hacen tambalear, otras las disfruto... Unas olas son las que me dicen “¡Éntrale tú!”, otras “No te puedes enamorar”, otras son del estilo “Aquí lo importante es mojar”, “hay que ser duro”, “mejor atarla en corto”, “una cosa es que me vaya yo con mis colegas, y otra, que se vaya ella”, “es por tu bien”... Y a veces vienen otras del estilo “no me vengas con las cursiladas de aniversarios y rosas”... Así que he pensado que entre tanta ola, voy a pillar la tabla y voy a poner rumbo a tierra, que al fin y al cabo, es lo que me va ayudar.


Y en tierra me voy a poner unas cuantas tareas:

  • Paso de esa guerra chicos vs chicas. Y mira que nos la venden por todos los costados... Y es que creo que tampoco tenemos cosas tan diferentes en la cabeza... Pero nos hacen creer que sí... Que los chicos tienen que ser los duros en una relación, que tienen que llevar el control, el ritmo, que no podemos mostrarnos sensibles, que no lloramos... Nosotros el cerebro, ellas el sentimiento... Y también flipo cuando se cambian los papeles (digo papeles, porque a veces parece que estemos en una obra de teatro), cuando la chica es el cerebro y el tío el sentimiento... Vamos, que somos de extremos... También paso cuando en el grupo de colegas me mandan esos típicos chistes. La verdad es que suelo callar, pero paso ya. No me hacen gracia.

  • Que nadie es mi posesión, ni soy posesión de nadie. Que si alguien quiere estar conmigo lo estará, lo mismo que haré yo. Que todo es hablarlo, que todo es meditarlo. Y no, no hablo que de repente todo el mundo tenga que tener relaciones con otras personas si estás con alguien (es curioso eso de si estás con alguien... y es que rara vez estamos solos y solas...). Hablo de que si queremos relaciones libres, sentirnos libres en las relaciones, tendremos que hablar y consensuar todo. ¡Alto! Consensuar... llegar a acuerdos, pactos... sin que una parte abandone todo, ni deje a un lado sus necesidades... Porque yo ahora necesito una cosa, pero quién sabe si mañana también, y él o ella, ¡pues lo mismo! Las necesidades cambian, los deseos también... Lo que hoy me vale (o nos vale), quién sabe si mañana lo hará.... (y los cuentos, las pelis, los libros... me dan una pequeña idea de quién es siempre la que deja todo. Sí, he dicho la). De esto ya hablamos un poco el año pasado en este post (haz clic aquí para volver a leerlo).

  • Cuando hablo de respeto me viene la canción de Aretha Franklin a la mente. Pues si, respeto. Así, tan facil. Haz clic aquí para volver a leer el post donde hablabamos de todo esto otra vez.




¡Podéis oirla en nuestra #BBPlaylist !

Pues todo esto voy pensando mientras voy con la tabla. Estoy a punto de llegar a la orilla. Poner en marcha las tareas va a ser complicado. Tengo que deconstruir todo lo que se ha construido a mi alrededor, mis pensamientos, yo mismo. Y luego ya me aventuro con el resto, mis colegas, mi familia... Ahora, también quiero dejar claro que paso de lo que opine el resto... Paso si dicen que somos unos o unas raritas o raritos... Lo que tengo claro es que doy paso a vivir nuevas maneras de relacionarme. Día a día, con mi pareja... Hablando todo mucho... Entendiéndonos... Respetándonos. ¡Allá vamos!


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