Piensa, discute y actúa
con actitud Beldur Barik

Idatziak

(Si crees que este trabajo merece ganar el Premio Popular Beldur Barik, de 300 euros, pincha en “Votar”)

 
Egilea: Eva Gonzalez Arias

Kategoria: 2 (18-26 urte)

Herria: Bilbao

 

Es un miércoles cualquiera, después de una jornada intensiva en la universidad llego a casa, veo a mi madre y a mi hermana. Mientras mi madre lee un libro, me fijo que mi hermana está con una película, me hace ilusión ver que está viendo una película de Disney, haciéndome recordar que yo también lo hacía hace unos años.

Durante unos minutos me quedo absorta mirando la televisión, la historia me empapa, me llena y cada vez es más evidente que me sumerjo de lleno en ella. La película refleja como tantas otras la historia de una chica, de buena apariencia, sencilla y alegre, por supuesto su voz es como la de un ángel y su personalidad es buena y bondadosa. Hasta aquí no hay nada nuevo, no tiene nada que me llame la atención, la chica se adentra en un mundo nuevo, se mete de lleno en el mundo del amor, sin quererlo ni beberlo, un mundo de fantasía que a todos nos ha hecho soñar, y esperar príncipes azules, amores impresionantes y unas expectativas pocos reales con la sociedad actual.



Me paro a pensarlo mientras veo la película junto con ella, en que mensaje llegará a mi hermana, que a pesar de su breve edad, captará su subconsciente, el mensaje que más adelante saldrá a la luz, todo lo que ella piense y lo que los medios venden.

En la película nos venden la imagen de una bella chica que se enamora de un príncipe castigado con ser un monstruo, solo en apariencia. Ambos se van conociendo y compartiendo, mientras se van enamorando. Qué bonito dirían algunas, algo irrealista afirman otras, y yo de mientras me planteo lo siguiente: Si el mensaje que se quiere dar es que la belleza está en el interior de una persona, ¿Por qué nos venden esa imagen de la chica? ¿Por qué al final del cuento la bestia es un apuesto príncipe? Es un mensaje muy contradictorio.

Y no es el único ejemplo que se me ocurre, sobre belleza, solo en los medios, en revistas y encima revistas especializadas en belleza, en adelgazamiento, y cada vez más nos venden esa imagen, de la mujer que se supone que debemos ser.

¿Acaso tenemos que ser como nos digan los demás? ¿Qué hay de los valores de cada una? ¿De ser naturales, seguras e independientes?
Vivimos en una sociedad en constante contradicción, nos dicen que avancemos, que después de todo lo que la mujer ha logrado no debemos dejar los avances, pero lo que realmente quieren es silenciar el mensaje real que nos dan.

Estamos en una sociedad que espera de la mujer más de lo que está dispuesta a dejarla desarrollarse, hablan de igualdad y no se nota realmente esa igualdad, ¿Dónde queda reflejada?

Este año yo me propuse una meta, un objetivo prioritario y esencial en mi vida: Ser feliz con cada acto que haga, y sonreír, que nadie me haga perder la sonrisa. Con una sonrisa ganas mucho, y ayuda a enfrentarte a la vida de una manera más positiva.

Ya he sufrido suficiente, he llorado y me he agotado, quiero ser lo que yo quiera, no quiero pensar en lo que los demás esperan. Quiero ser yo. No siento miedo, no siento nada que me pueda frenar, quiero impulsarme hasta el infinito, pensar que todo lo que me propongo es posible si realmente me esfuerzo en ello. Este año he aprendido que merezco mucho más de lo que me han ofrecido hasta ahora, mi opinión es tan válida, como la de otra persona, mi forma de pensar y actuar no siempre será la más adecuada, pero no tiene por qué ser errónea.
Se acabó el caminar con la mirada perdida, buscando un punto que no sea nadie, mi mirada se dirige hacia delante, con la cabeza bien alta, sin sentirme insegura, o al menos sin mostrarlo. Esto me hace recordar un ejercicio que nos hicieron probar en clase, era el siguiente:

Poneros en círculo, en silencio, empezad a andar normal, como lo hacéis normalmente, estad así durante unos minutos; y después reflexionar sobre como os habéis sentido, no hace falta que lo hagáis en alto, basta en que lo penséis dentro de cada uno. Después de esto volved a poneros en marcha, caminar, pero esta vez imitar a las bailarinas de flamenco, levantad los brazos, y fijaos en cómo cambia la postura, la expresión. Pasados unos minutos quedaos quietos y pensad en como os habéis sentido, como lo habéis vivido, y cuál es la diferencia entre el antes y el después.

¿No lo sabéis? Es bien sencillo, en la primera ronda, muchas personas andan cabizbajas, sin sonreír o con timidez haciendo caso omiso a su alrededor. En la segunda, las personas se obligan a alzar los brazos, a bailar, lo que hace que pierdan timidez, se rían, de nervios o de alegría, pero que rían, alzan brazos y cabeza, los ojos. Denota alta autoestima y así es como deberíamos andar siempre alegres y con la cabeza bien alta, seguros y seguras de nosotros/as mismos.

He pasado tanto que me abruma, y de toda mi experiencia puedo decir que he aprendido muchísimo; sea para bien o para mal de todo se aprende. Lo que he sacado yo de mi mala experiencia, es eso justamente, aprendizaje a base de darme ostias con la vida, de equivocarme una y otra vez; he aprendido a mirar hacia delante, a ver lo positivo de lo negativo, a pensar que todo este proceso ha merecido la pena por lo que he llegado a obtener.

He ganado seguridad, el saber lo que no quiero, y que es lo que espero de mi vida, de mis relaciones y de los demás. He ganado sentirme bien a cada instante, disfrutar sin limitaciones impuestas por la sociedad, a luchar activamente por lo que quiero, por lo que según mi criterio merece la pena.

He aprendido a ser feliz, a sonreírle a la vida, a pesar de sus dificultades; he aprendido que la vida está llena de obstáculos, y que sin ellos esto no merecería la pena. Que lo divertido y difícil es lo que más me enriquece, lo que más me hace crecer, y avanzar. Sobre todo que nada ni nadie merecen verme triste, sino que les regale mi mayor sonrisa.

Siempre he querido transmitir toda mi experiencia a mi hermana, aun siendo pequeña, con tan solo 6 años, derrocha felicidad y es mi mejor medicina. Quiero que ella no sufra lo que yo sufrí, que cuando sea algo mayor, las limitaciones que encuentre, sean las que ella misma se ponga. No espero un mundo perfecto, sería demasiado aburrido, y sin sentido.

Yo quiero que haya un cambio, luchar por la igualdad, pero una igualdad real, donde todos tengamos igualdad de oportunidades sin distinción de sexo, dejar de oír palabras como sexismo o machismo, y oír el concepto de igualdad, pero con mayúsculas.

Esa igualdad que tanto se reclama, y que los medios y la propia sociedad rechaza, seremos animales de costumbres, tradiciones, y nos costará quitarlas, vencer todo estereotipo que hayamos interiorizado, quitarnos de encima los roles masculino y femenino, no poner etiquetas.

La sociedad presume mucho de los avances que ha hecho, cuando en realidad los avances son los mínimos, tapamos los temas importantes y dejamos a un lado lo verdaderamente importante.

Buscamos información objetiva en televisión, radio, y otros medios, y lo único que se puede encontrar siguen siendo opiniones subjetivas, sobre cualquier tema.

Hablan de revolución, de machismo, de sexismo, y realmente no se sabe cuál es la definición exacta. ¿Qué definen ambos conceptos? ¿Realmente conocemos lo que defendemos?

La revolución, la acción esta fuera. Vivir sin miedo supone enfrentarse a la vida, a las situaciones adversas, buscar ayuda si es necesario, y luchar siempre por nuestros principios.

Muchas son las personas que viven con miedo, a las injusticias, al fracaso, al no saber enfrentarse, miedo de la persona que aman, miedo al que dirán, a las críticas, a quedarse solo. Yo desde mi experiencia animo a todo el mundo a salir en busca de una alternativa, a luchar y ser valientes, a no dejarse pisar, sobre todo en el amor.

El amor no duele, el amor no es sufrir, no es dolor, ni espera. Es respeto, cariño, pasión, entrega. El amor es cosa de dos, o de más, ¿Quién tiene derecho legítimo a limitarlo? Lo que quiero decir con esto, es que nadie decide de quien se enamora, no eliges sentir o no, eliges tal vez la persona que quieres a tu lado, pero eso no es amor, es conveniencia.

El amor supone que las personas se entiendan, se comprendan, y respeten. Se aman y con ello conviven, se conocen e intiman.
Una vez pensé que ser feliz amando no era tarea fácil, que no es sencillo encontrar a esa persona que cubra tus necesidades, que se complemente con lo que tú eres, y que con tus defectos e ideas te respete. Pensé que no era fácil querer como yo he querido, que era imposible tanta entrega. Que por amor no hay que hacer grandes locuras ni sacrificios, no se trata de peticiones, ni reclamos.
La pareja se trata de amor, y felicidad, de comunicación y saber estar, de no ser egoísta, pero no dejar de pensar en uno mismo, sin olvidar que hay que pensar por dos.

Hasta hace poco pensaba que encontrar algo así era un sueño, un imposible, pensé que no llegaría, hasta que el amor surgió.
(Si crees que este trabajo merece ganar el Premio Popular Beldur Barik, de 300 euros, pincha en “Votar”)
Egilea: Amaia Zapiain

Kategoria: 2 (18-26 urte)

Herria: Bermeo

 

“Kaktusa izan nahi nuke. Indartsua, ahaltsua, akaso beldurgarria. Hauek ez dira begiraden diktadoreak, ez daude inork miresteko eginak. Ez dituzte ukitzen, ez usaintzen, inork ez du beraien kolorea ebaluatzen. Ederrak kontsidera ditzakezu, edo ez, baina guztiek dakite hori ez dela beraien helburu. Bizi dira, aske bizi dira, babesten dituzten arantza mardul eta luzeen atzean.

Bizirauteko ur apur batekin nahikoa dute, ez dute inoren laguntzarik ez onespenik behar. Nik kaktusa izan nahi nuen, baina arrosa bihurtu ninduten. Babesten ninduten arantzak nire zurtoinetik barreiatu ziren, pixkanaka txikituz, ia ikus ezin bilakatu arte. Guztiak zeuden nire loraldia ikusteko zain, ura botatzen zidaten, lurra aldatu, eguzkitan kiskalarazi, maitekiro-maitekiro, horrek zoriontsu egingo banindu bezala, niregatik egingo balute bezala. Luxuriaz tindaturiko nire kolore gorria ikusi nahi zuten soilik, nire petaloek barreiatuko zuten usai gozoaz gozatu.

Nik bitartean nostalgiaz begiratzen nituen behin hainbeste maitatu izan nituen arantzak, eta gero eta urrunago zeudela iruditzen zitzaidan, gero eta babesgabeago sentitzen nintzen nire ordez hautatu zuten infernu hartan. Ez nion munduari nire petaloak ikusteko aukera eman nahi, ez bainituen nire parte sentitzen, gorputzean itsatsitako orbel arrotzak diren, nire kaktus arima usteltzen zuten apain higuingarriak.



Hitz politez lepo bizi nintzen, kaktusak bere txokoan lasai-lasai jarraitzen zuelarik.
Hilabeteak pasa ahala, lur ongarriek eta eguzki madarikatuak bere lana egiten zutela sumatzen hasi nintzen, eta nire petaloak banantzen hasi ziren, loratzera nindoan.
Inoiz baino gogorragoa izan zen orduan nire existentzia, guztion urduritasuna, petalo horiek islatuko zuten edertasun faltsua ikusteko irrikan, faltsua baitzen barrutik arrosa ustel eta bizigabea izaten jarraitzen nuelako.

Loratu nintzen azkenik, eta nire hosto umilen artean eta arantza orain ikusezinen gainetik nengoen. Ederrena omen nintzen. Lorategiko arrosarik erakargarriena, sudur guztien jabe. Askok nahi omen zuten ni bezain polita izan, ni bezain deigarria, jakingo balute nire patua lapurtuz, nire barrenak hustuz bihurtu nindutela arrosa ez lukete inoiz halakorik desiratuko.
Hori izan zen, teorian, niretzako bizitzako momentu onena, garrantzitsuena, ederrena. Arrosa bihurtze soilak bihurtu behar ninduen zorion oneko.

Oso denbora gutxi izan zen, eta begiradak ekiditen egon nintzen uneoro. Zorigaitzeko bihurtu ninduten, ez nuen gustuko guztien begi-miran egotea eta guztiek ni epaitzeko askatasuna zutela sentitzea, beraien gustuko izateko jaio izan banintz bezala. Pixkanaka-pixkana nire usaia gutxitzen joan zen, jada ez nintzen hain deigarria, eta nire petaloen azal leuna zimurtzeen hasi zen.

Bizitza apalagoa has nezakeela pentsatu nuen, arnas apur bat hartu eta nire zurtoin arantzatuaz gozatu, merezi nuen lasaitasunean.

Baina, oraingo honetan ere nire bakea bortxatzeko eskubidea zutela pentsatu zuten. Usteltzera nindoala sumatu zutenean, sekulako guraizeekin etorri ziren, nire zurtoinaren erdialdetik moztu ninduten. Ez zuten nahikoa izan ni goitik behera eraldatzearekin eta nire bizitzaren norabidea zehaztearekin, nire iritzia entzun gabe nirekin nahi zutena egiten jarraituko zuten nirekin amaitu arte.
Inoiz sentitutako min eta amorru handiena sentitu nuen nire zurtoinetik banantzean. Zer esanik ez gainontzeko krabelin-, margarita-, gereziondoetatik banatzean.
Etxe barrura eramaten ninduten bitartean atzera so egin eta kaktusa ikusi nuen, lasai-lasai, bere betiko izkinan, inork molestatu gabe.

Oraindik arrosa ederra nintzen hona ekarri nindutenean. Lorontzi batean naukazue orain, mahaiaren erdialdean. Ez dut amorrurik sentitzen, ez eta tristurarik, ez nago ez pozik ez haserre. Ez daukat indarrik ezer sentitzeko, hotza baino ez. Hotza, nire zurtoinetik gora datorkidan ur honek hotza baino ez dit eragiten, ezin dut ia arnastu. Jada ez naiz ederra, baina horrek ez dit axola, axola didan bakarra da ederra izateko sortua izana eta honengatik soilik baloratua.
Nire petalo gorriak usteltzear daude eta nire usaia desatsegina izaten hasiko da, gutxi falta zait zentzu gabeko bizitza hau amaitzeko, gutxi, oso gutxi.
Nik kaktusa izan nahi nuen.”

Kuriosoa da, txikia nintzenean, burura ekartzen nituen, behin eta berriz, entzundako aholkuak; “ neska finagoa izan, lasaitu, ez hitz egin hain ozen, ez barre egin hain ozen, ez galdu itxura mesedez! Geldi egon eta kontuz aurpegi horiekin, ea ongi jarriko dizut iletxoa, ez erantzun horrela ...” Antza, ni ere arrosa polit batean bihurtu nahi ninduten.

Neska izatea kontu zaila zelakoan nengoen, eta aholku guzti hauek niretzako gordetzen nituen, urrezkoak bailiran, “behar bezalako” bizitza bizitzeko aukera izateko pasaportea.

Horrela pozik mantentzen nituen ingurukoak; irribarre bat oparitu eta beste batekin saritzen ninduten.

Nire gorpuzkerak uneoro egokia izan behar zuen; bizkarra zuzen, izterrak gurutzatuta, emozioak kontrolpean, keinuak kodifikatuak. Burutik edozer pasa ere, atsegingarria soilik atera behar nuen kanpora; gorputza zen nire kartzela; hitzak sarraila eta giltza? Giltza gorputzean preso zegoen arima honetan neukan, eta isiltasunean galtzeko puntuan egon nintzen.

Baiezkoa eman eta nire ile leuna laztantzen zuten. Soinekotxoaren azpian bizi zen krabelin polita nintzen ni, automatikoa sartzen saiatzen zen neskato ia domestikatua, guztion gustukoa zena eta honengatik pozez txoratzen egon behar lukeena. Hala ere, hau ez zen nahiko (eta eskerrak), barnean neraman senak, nire neska, emakume eta pertsona senak oihuka jarraitzen zuen, oztopatutako pauso guztien azpitik oihuka, frustratutako ekintza guztien omenez oihuka.

Noski, ume bat nintzen, esandakoa betetzea tokatzen zitzaidan, baina nire ingurura begirada bat bota eta, nigandik gertu kate askoz luzeagoak zeuzkaten pertsonekin egiten nuen topo; anaia hauen artean. “Zergatik?” galdetzen nion nire buruari, “Zergatik berak egin lezake hori, eta nik ez?” edo okerrago “Zergatik berak gustuko izan behar du hori eta nik hau?” “Zergatik mutila izateak hori suposatzen du, eta neska izateak hau?”

Zerbait gaizki zebilen nire “neska buruan”? Desberdina nintzen? Nire ingurukoentzat ohikoa zena, logikoena zena, ez zetorren nirekin bat, zergatik? Erdi mutila nintzen?

Orain galdera horiek aurrean ikusteak, idazteak, irakurtzeak, gogoratzeak goragalea dakart. Ni ez nintzen neskato aurrefabrikatua, ni ez inori bizia goxatzeko sorturiko apaingarri bat, zu eta munduko beste edozein bezala pertsona nintzen ni, eta naiz.

Korrika egin nahi nuen, ez nuen nire gorputza arrosa koloreko soineko deseroso baten atzean ezkutatu nahi, jolastu nahi nuen, lokatzez blai heldu etxera, futbolean aritu, irribarre egiteko gogorik nuenean muturturik agertzeko aukera soila izan eta ez nuen nire anaiak baino baxuago hitz egin nahi, ez nuen hura baino lasaiagoa izan nahi, ezta beldurtiagoa ere, abenturazalea nintzen ni.

Zorionez, konturatu nintzen; “urrezko aholkuek” ez dutela zure izaera erosteko bezain beste balio. Orduz gero, nire ahotsaren indarrean sinesten saiatu naiz, nire ideien balioan. Pertsona naizen heinean, nire osotasunaz gozatzen ikasi nuen, eta ez nintzen noraezean ibiliko, beteko ninduen nire arimaren beste erdia bilatzen eta guztien gustuko izaten saiatzen. Samindurik sentitu nintzen, ni isilarazten saiatu izanagatik, naizena ukatzera bultzatu izan nahi nindutelako.

Ez da lan erreza, zure benetako izaera aurkitzea eta lantzea; batez ere etengabe hau faltsuki eraikitzen duten mezuak jasotzen baldin baditugu; komunikabideetan, “ohituretan”, aholku pozoituetan, aldizkarietan ... Genero rol estereotipatuak iristen zaizkigu etengabe, eta gure helmugak, gure ametsak, gure beldurrak, gure anbizioak eta jokabideak asmatzen dituzte. Hauetatik at begiratzeko garaia da, hauetatik at bizitzeko garaia.

Emakume bezala, hainbeste denboran zehar, eta oraindik ere, bigarren mailan iraun duen genero honetatik, nire ahotsa aditzera ematen saiatuko naiz; inoren menpe ez gaudela aldarrikatzen duen ahotsa, beldurtzeko arrazoiak egon arren hauei aurre egiteko bezain beste adore dugula esateko eta pertsona guztiok berdina balio eta merezi dugula gogorarazteko.

Aurkituko ditugu bidean gure jarrerengatik baztertuko gaituztenak, ezezkorik onartzen ez dutenak, gu beldurtzen edo menderatzen saiatuko direnak, gu baino gehiago kobratzea merezi dutela pentsatzen dutenak, edo gure lekua zein den dakitela uste dutenak ... Egongo dira, agian, maitatzen gaituztela esaten digutenak, baina beraiei men egingo dien norbait bilatzen dutenak, beti miretsiko dituen norbait, beraien esklabo izan nahi duen norbait. Ez gara inoren lorategia apainduko duen arrosan bilakatuko.

Baina guzti hauen, eta beste horrenbesteren aurrean, ez gara mututuko, oraingoan ez dugu burua lotsakor jaitsiko, ez diegu gure eskubideei garrantzia kenduko. Gaurkoan, aldaketarantz beste urrats txiki bat emango dugu, berdintasunaren eta dibertsitatearen alde, ahotsak elkartuz beldur barik.
(Si crees que este trabajo merece ganar el Premio Popular Beldur Barik, de 300 euros, pincha en “Votar”)

 
Egilea: Julene Gorrotxategi Alberdi

Kategoria: 1 (12-17 urte)

Herria: Durango

 

“Por qué al mirarme a los ojos nadie ve lo que yo siento,
por qué al hablar nadie se da cuenta del dolor que tengo,
por qué nadie se da cuenta de lo que yo temo.
Acaso nadie se da cuenta de que yo no me pego,
de que a esa zona de la espalda yo no llego.

Ya me estoy aburriendo,
llevo años dolor sintiendo,
física y psicológicamente sufriendo;

pero hoy me voy a rebelar,
no quiero aguantar,
ni llorar,
a la policía te voy a denunciar.

No tengo miedo,
pues sé que mi familia me acogerá
y mi vida no puede ir peor de lo que ya va.

Cuando estés lejos de mí reharé la vida
y volveré a ser aquella niña.

Ya soy libre, de ti me liberé,
y con mi familia me junté,
y ahora desde el principio empezaré;
feliz seré,
y a tu espalda reiré.
A alguien especial, que me merezco, encontraré
y con él criaré,
a un bonito bebé que de gente como tu protegeré”
(Si crees que este trabajo merece ganar el Premio Popular Beldur Barik, de 300 euros, pincha en “Votar”)
Egilea: Itsaso Garro Irastorza

Kategoria: 1. (12-17 urte)

Herria: Beasain

GAUR

Atera nahian nabil,

Atera nahian

giltzapeturik uzten nauten

zure barroteetatik,

estu lotzen nauten horietatik.

 

Ihesean nabil

men egitetik,

zure burdin begiradatik,

barrenak husten dizkidaten jipoietatik,

ezaren pare sentiarazten didaten ubeldura literarioetatik.

 

Maite zaitut,

Eta badakizu,

Horregatik,

nire maitasuna bortxatzen duzu,

nahi duzun eran maneiatzen,

zure gustuko dantzetan mugitzera behartzen.

 

Eta zuk,

Zuk ez nauzu maite.

Eta noizbehin

maitatu izan baninduzu,

irudi horiek lausotuak izango dira .

 

Zure harrokeriak usteldu zintuen,

berekoikeriak ito ,

zure beldurren preso egin ninduzun.

 

Zoriontsu sentiarazi ninduzun

garai haiek herdoildu ziren.

Oroimen horietatik zintzilik egon naizen arren,

ene arima urratuarazten amaitu duten arte.

 

Eta nazkatu naiz,

ene burua ere maitatzen

hasi naiz azken aldian.

 

Zoriontasuna dastatu nahi dut ,

luzaroan izan da ene izatetik urrun

eta jadanik ahaztua dut.

 

Zure besoen arteko barroteak

suntsitzeko gai naiz azkenik.

 

Gaur da eguna,

Gaur berriz jaio naiz,

Gaur egin naiz nire buruaren jabe,

Gaur entzun ahalko duzu nire oihua,

askatasun oihua.

Gaur aske naiz eta.

Etorkizun zabala dut nire begien aurrean.

Eta zu,

zu ez zaude han.

Urrun ikusten zaitut,

jada, iraganean.
(Si crees que este trabajo merece ganar el Premio Popular Beldur Barik, de 300 euros, pincha en “Votar”)
Egilea: Naiara Mantzizidor Barinagarrementeria

Kategoria: 1. (12-17 urte)

Herria: Deba

Stop al maltrato, fuera el miedo

Hace unos años, descubrí qué era el maltrato de género. Cada día, oía en la televisión que había muerto alguien o que tenía heridas graves físicas y psicológicas, hechas por su pareja o ex pareja. Pero yo no conocía realmente de cerca, hasta que una amiga mía tuvo que sufrirlo.

Esta amiga, tenía un novio, y eran muy felices los dos juntos. La relación iba muy bien: iban al cine, hacían planes para el fin de semana...

Pero al cabo de unos meses, el chico empezó a encontrar fallos a la chica, y ésta intentaba complacerle en todo.

Cada vez que salía a la calle, volvía corriendo a casa con miedo de llegar tarde y de que su novio se enfadara. Mi amiga, cada vez estaba más triste y nosotros intentábamos consolarla, pero era imposible. Ella pensaba que su novio ya cambiaría, pero iba a peor, el chico empezó a pegarle. Nosotros le decíamos a nuestra amiga que le denunciara y le dejara, pero ella no quería echar a perder su relación.

Al final, terminó destrozada, no podía más. No tuvo más remedio que dejarle y comenzar una nueva vida. Su ex novio al principio, le amenazaba, pero luego le dejó en paz.

Mi amiga fue víctima de un maltrato de género, pero al final, su decisión fue correcta, porque eso es lo que se debe hacer ante un maltrato.

¡Transformemos en conjunto! Recibirás un email con un boletín que recoge todas las novedades del mes. ¡Sé la/el primera/o en enterarte de todo!

¡Síguenos en las
Redes Sociales!

Facebook Twitter RSS YouTube Instagram Telegram Spotify