Aurreko postetan nesken kontrako presio estetikoaz aritu izan gara. Baina mutilek ez al dute presiorik bizi? Komentatu dugu emakumeen segurtasun ezak abantaila asko dakartzala sistemari: diru asko mugitzen du eta gure parte hartzea mugatzen du. Mutilen segurtasun eza elikatzeak ere dirua mugitu dezake, eta gero eta produktu gehiago eurentzat zuzenduta daude.

Pero si te fijas, el modelo de belleza y de cuerpo envidiable que se presenta a los chicos tiene mucho que ver con la idea de cómo tiene que ser un hombre, con los valores que se relacionan con las masculinidad. Mientras que el modelo para las chicas es la barbie, delgada, delicada, coqueta, el modelo para los chicos es el del tipo fuerte, musculoso, que se cuida pero sin dejar de ser 'muy hombre'. De hecho, el modelo a seguir son los deportistas, a los que se admira por su cuerpo pero también por su competitividad, sus éxitos, por ser los mejores en lo que hacen. No son sólo un cuerpo bonito. Y esto influye también en los trastornos: la vigorexia (obsesión por estar musculado) está claramente ligada con ese modelo, mientras que en el caso de las chicas la fijación mayoritaria es por adelgazar. Aún así, siempre que no llega al grado de obsesión, que la forma de seguir el modelo de belleza sea hacer deporte parece más sano que el dejar de comer...

Beste ezberdintasun bat homofobiaren pisua da. Hor gaur egungo mutilek oreka bat lortu behar dute. Orain arte, bere burua zaintzen zuen gizona (moda gustatzen bazitzaion, kremak erabiltzen bazituen, depilatzen bazen...) maritxu bezala epaitua izateko arriskuan zegoen. Gau egun, metrosexualaren eredua zabaldu egin da. 'Hombres, mujer y viceversa' bezalako programetan gizon guztiak doaz depilatuta eta moda interesatzen zaie. Baina beti ere mugak daude. Azkenean gaur egun mutilen artean, giro batzuetan depilatzeak isekak eragin ditzake, eta beste girotan berriz iletsua izateak. Hori bai, programa horietan gizonek bere itxura zaintzen dute, baina bestalde matxitoaren jarrera mantentzen dute.



Así que ahora los chicos se mueven entre dos aguas: cada vez se les anima más a cuidar su aspecto, en algunos ambientes depilarse se ha vuelto la norma, o llevar pendientes y accesorios, pero el fantasma de la homofobia siempre está al acecho. Si te pasas de coqueto o de fashion victim, te encontrarás con el insulto de 'marica' o al menos con las bromitas de los amigos. Además, como se supone que tener complejos es cosa de chicas, los chicos se pasan más haciendo bromas sobre los cuerpos de sus amigos: que si el barrigón que estás echando, que si te estás quedando calvo, que si pareces un oso, que si la tienes pequeña... ¡No se cortan! Se supone que son bromas sin importancia, pero hay chicos a los que les afecta. ¿O no?

Y un capítulo aparte merece la importancia que se da al pene: el tamaño, que responda siempre... ¿No has vivido las comparaciones odiosas de los vestuarios? (Mira el anuncio de Kas abajo: Felicikas es ver que tienes el récord) ¿Y en los baños? Mira lo que cuenta Beatriz Gimeno en este artículo:
"¿Por qué se supone que los hombres no quieren o necesitan intimidad para hacer pis? (...) Pensé en que esta reflexión no era tan irrelevante como podría parecer cuando me di cuenta de que mi hijo nunca usaba los urinarios de la pared, sino que desde bien pequeño entraba al cubículo en el que podía cerrar la puerta. Cuando le pregunté por ello me dijo claramente que él no entendía que el hecho de ser varón implicara que cualquiera te pudiera ver mear y se te pudiera quedar mirando; me dijo que a él le daba vergüenza hacerlo delante de nadie, que el deseo de intimidad ante desconocidos no tiene mucho que ver, dice él, con ser hombre o mujer. Eso me dio qué pensar: ¿no podría haber algo de reafirmación patriarcal en el hecho de tener que “demostrar” que ellos mean de pie? ¿No hay algo muy masculino en la posibilidad de poder comparar? Podría pensarse también que se imponen los urinarios en la pared para quitar a los chicos esas vergüenzas acerca de comparaciones o intimidades… (¿quizá tan femeninas?) No lo sé, pero cuando mi hijo me hizo ese comentario busqué en internet y encontré bastantes comentarios de hombres que decían exactamente lo mismo, que les gustaría tener intimidad y que ellos jamás usan los urinarios de pie."

 



Beraz, gizonek ere gorputzaren kulto hori dela eta presioak eta konplejoak bizi dituzte, baina beti ere gizontasun eredu horri lotutakoak (muskuloak, zakila...) eta homofobiaren mamuarekin bueltaka. 

Eta zu nola sentitzen zara zure gorputzarekin? Gimnasiora zoaz gustatzen zaizulako edo gorputz jakin bat lortu nahi duzulako? Ze jarrera ikusten dituzu lagun taldean gorputz anitzen aurrean?